La vida y la muerte desde la perspectiva chamánica.

Para el Chamán, la muerte es como un animal carnicero que nos acecha a todos, según el especialista incaico Alberto Villoldo. El pensamiento animista del chamanismo no tiene nada de primitivo. Al contrario, es elegante y complejo.
Para el Chamán, por ejemplo, no hay diferencia entre ser matado por un jaguar o por un microbio. Para nosotros, uno es un desdichado accidente y el otro una enfermedad. Para el Chamán es esencial tener una buena relación tanto con los microbios como con los jaguares. Cuando no es así, la muerte empieza a acecharnos.
También creen que la mayoría de nosotros ha elegido cómo va a morir, de la misma manera que ha elegido cómo va a vivir. Un Jefe de los Q’ero, explica que para cambiar la vida que ha sido elegida por nosotros, primero tenemos que cambiar la muerte que también ha sido elegida para nosotros.

La mayoría de la gente, señalaba, está limitada por el tiempo ordinario y la causalidad, es decir, por causas y efectos. Definen quienes son actualmente por un hecho que les ocurrió hace veinte años o hace treinta minutos. Por ende, lo que son hoy es el efecto de una causa anterior.
El Chamán se define a sí mismo en términos de la persona en que se está transformando, no de quién ha sido. Cuando uno trasciende la relación ordinaria con el tiempo, vive en un universo en el que no hay causas, sólo hay efectos, o en el que la causa de nuestra actitud de hoy, es un hecho que sucederá en un futuro cercano. Esto es algo para pensar mucho, pues significaría que ésta era la manera en que el Chamán podía influir en el destino y encontrar su liberación íntima.

En el ritual chamánico, el caballo es el animal funerario y psico pompo por excelencia; es utilizado por el Chamán como medio para obtener el éxtasis, esto es la “salida de uno mismo” para volar por los aires y llegar al Cielo, en su viaje místico. Es la imagen mítica de la Muerte; lleva al difunto al más allá: realiza la “ruptura de nivel”, el paso de este mundo a los otros mundos, en el vuelo mágico del alma.
Los caballos octópodos aparecen en los mitos de sociedades germánicas y japonesas, desempeñando una función a la vez funeraria y extática. El “galope” simbólico significaba el abandono del cuerpo, la muerte mística del Chamán.

En todas las culturas se encuentran plumas de ave en la descripción de los hábitos chamánicos ya que, se afirmaba, el indumento ornitomorfo, era indispensable para el vuelo hacia otro mundo. Especiales son las relaciones míticas que existen entre el águila y el Chamán.
Se supone que el águila es el padre del primer Chamán, que desempeña un papel importante en su propia iniciación y que se encuentra en el centro de un conjunto mítico que abarca el Arbol del Mundo y el viaje extático del Chamán. Además, el águila simboliza, hasta cierto punto, el Ser Supremo incluso hecho mito solar. Estos elementos precisan la significación religiosa del hábito chamánico: al vestirlo se trata de volver a hallar el estado místico revelado y fijado durante las experiencias y ceremonias de iniciación.

Fuente: Mircea Elíade

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