En busca del Yo

Por  M. Seral Coca.


El hombre tiene muchas ilusiones acerca de sí mismo. Una de las más preciadas y ridículas es la de ser dueño de un “yo” dominante que imparte uniformidad a su vida y controla sus variadas funciones.

No hay en el hombre común nada parecido a un “yo” permanente.

Innumerables “yo” están continuamente reemplazando entre sí. En un momento está presente un “yo” que será al momento siguiente, reemplazado por otro. Todos los pensamientos y sentimientos exigen ser “yo” hasta que son arrojados al fondo y reemplazados por otro “yo” rival. Poseemos un solo cuerpo, pasamos por la vida con un solo nombre. Estas dos cosas estables contribuyen a producir en nosotros la ilusión de permanencia y unidad. No solo cada pensamiento, sentimiento o sensación en nuestro interior, reclama el derecho a decir “yo”, sino que – lo que es más peligroso- tomo decisiones por las que el resto de nosotros deberá responsabilizarse.

El hombre común es una pluralidad, no una unidad. Su nombre es legión. Walker dijo:

“El primer descubrimiento en la observación de mí mismo fue la rapidez con que ocurrían dentro de mí los cambios. Un estado de ánimo daba lugar a otro. No eran solo los sentimientos. Una idea a la que me adhería plenamente antes, se transformaba en otra que poco después me resultaba totalmente inaceptable. Tenía a Ouspersky negando que hubiera nada en mi de central y permanente”.

Ouspersky:

“Eso que llamamos nuestra voluntad no es sino lo resultante de nuestros variados deseos. Cada vez que hacemos algo podemos decir, con razón, que hicimos lo que queríamos hacer. Actuamos bajo el dictado de nuestros deseos, pero poco o nada podemos hacer para adquirir esos deseos. Coincidimos con la idea de Buda que “el hombre es esclavo de sus deseos””.

Afirmar que el hombre es movido por fuerzas exteriores, no excluye toda posibilidad de elección.

El hombre mecánico posee, en realidad, una pequeña medida de elección, de modo que puede escoger en qué forma debe reaccionar. Aun cuando el hombre es una máquina, hay ciertos puntos débiles en ella, en los que es posible un libre juego entre los distintos componentes del mecanismo. Y es en esos lugares donde puede comenzar una lucha por ganar el control de sí mismo.

” Cada vez que enfoco mi atención dentro de mi y empiezo a buscar un “yo”, veo una sucesión de percepciones, ideas y emociones que vienen y se van, y que nunca permanecen allí mucho tiempo. Nunca puedo atrapar nada a lo que puedo llamar mi “yo”. Puedo, naturalmente, confeccionar una lista de todas las cosas que he visto como resultado de mi autoobservación, y puedo decidir que todos esos pensamientos y emociones que apruebo, pertenecen a mi “yo” imaginario o falsa personalidad. Pero es, evidentemente, una estafa”.

Cada vez que dentro de nosotros los sentidos especiales registran un acontecimiento o un objeto del mundo exterior, una onda de pensamiento surge de nuestra mente. Nos sentimos felices si la onda de pensamiento que el acontecimiento ha provocado es agradable, y desdichados si es desagradable.

Pero el verdadero “yo” o alma, permanece muy por encima de tales perturbaciones. El alma es propia naturaleza, iluminada y libre. El conocimiento de éste “yo” mayor, es conocimiento directo, opuesto al conocimiento indirecto adquirido por medio de la razón y los sentidos especiales. Es experiencia pura.

Anuncios
Categorías: Metafísica | Etiquetas: , | Deja un comentario

Navegador de artículos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: