Magia antigua escandinava y los pueblos Fino-ugrios.

Por Ana Silvia Karacic

Introducción al mundo escandinavo

Sabemos que cuando los hielos se retiraron de la península escandinava, allí había un pueblo que se considera hoy, autóctono de Europa. Antes de la llegada de los germanos, podíamos encontrar animismo, chamanismo, magia y panteísmo. Todas esas formas religiosas estaban fusionadas de tal manera que dieron lugar a un “paganismo” de una riqueza poco común. Cuando los germanos llegan con sus creencias en dioses del cielo y la tormenta, divinidades femeninas trivalentes y dioses menores, sin descartar la creencia en espíritus y seres etéreos, trataron de imponerse a ese pueblo. Su estructura social jerarquizada, patriarcal y guerrera no estaba presente en el momento de su llegada sino que se fue formando mientras estaban asentados en la región. El pueblo autóctono veneraba la tierra y las fuentes de agua, el mar. Tendían a establecer sociedades no estratificadas con una predominancia de actuación de la mujer en el ámbito de lo sagrado, eran consideradas vehículos de lo divino, maestras en profecía y adivinación, con una gran aptitud para entrar en contacto con el mundo de los espíritus. Recorrían las aldeas, en grupos de nueve o trece para ofrecer sus servicios chamánicos. Luego, al igual que ocurrió con otros procesos, se dio la amalgama entre los dos sistemas de creencias que la Edda Poética reflejó en la firma de un tratado de paz entre ambos panteones.

Sabemos que debían tener un andamiaje ritual muy elaborado con respecto a la relación del hombre con el Más Allá. La necesidad de compeler los espíritus del hielo, del frío, el viento y la niebla llevó a los antiguos chamanes a elaborar rituales complejos, y a los bardos a crear historias acerca del origen y el fin del mundo, del destino de los dioses, los elfos y hombres. Las fuerzas de la naturaleza se encarnaron muchas veces bajo formas de seres mitológicos. En climas extremos, el hombre desarrolló con más facilidad sus capacidades espirituales y psíquicas. En este caso, hablamos de profecía y adivinación enmarcadas en un chamanismo. La Edda Poética comienza con un capítulo llamado La Visión de la Adivina o Völuspá, en el que la palabra “spá” designa el don de profecía o visión, y “volv” alude a völva, o adivina, quiere decir “la que lleva el cayado o báculo”, y proviene del antiguo nórdico “völ” o cayado. Por otro lado, existía un tipo de magia practicada por mujeres exclusivamente, y se sabe que era autóctona, es decir, no pertenecía a las tribus germanas que se expandieron por esa región. Las visiones que canta la völva en ese poema son una expresión auténtica del genio religioso del paganismo nórdico pre-cristiano. Están basados en estados de conciencia extáticos. Los cantos le permiten a la adivina un viaje en el tiempo, llevándola desde los orígenes a través de los ciclos de generación del cosmos, los dioses y todo lo existente hasta su mismo destino final.

Su desplazamiento en grupo, y de aldea en aldea, indicaría que la videncia y la adivinación eran un arte organizado y reconocido profesionalmente como un rol de la mujer. Esta era la religión que enaltecía a los dioses Vanir, los dioses autóctonos de la fertilidad y la naturaleza. En cambio, los dioses Aesir, traídos por los germanos, tenían una magia diferente basada en la fuerza de las palabras, del sonido. Entre ellos, la magia era practicada tanto por hombres como por mujeres. Por eso el dios Odín, dios del conocimiento de lo oculto, dios de los colgados y padre de los dioses, se sacrifica a sí mismo en pos del conocimiento de los secretos más atávicos. Y luego, buscará la magia del Seidr, pero al hacerlo, Odín rompe el esquema tradicional de los dioses soberanos indo-europeos.

La Völva o Adivina, conocía cada rincón del mundo de las sombras, el suyo propio y personal, así como el de los demás, y esto lleva directamente al conocimiento del mundo espiritual. Guarda los secretos más profundos de la humanidad, y aunque todo se abre ante ella, sólo puede observarlo. En el mundo chamánico nórdico, un manantial, la raíz de un árbol, pueden servir como puerta de entrada al mundo espiritual. El beber de esas aguas, es una metáfora del conocimiento secreto experiencial de nuestro destino y nuestras raíces.

Freyja y el Seidr

No se dice demasiado de los dioses Vanir, al menos en cuanto a su origen y actividades previas a la llegada de los pueblos indoeuropeos a Escandinavia. Lo que sí se sabe es que eran dioses poderosos con un culto muy extendido entre el campesinado, y que siguió vigente aun durante la época del Cristianismo. Entre los Vanir, se destacan Njörd y sus hijos gemelos Freyr y Freyja, que son tanto hermanos como esposos. Por más que ellos sean dioses pacíficos y amados por el pueblo, como todo dios, eran ambivalentes. Estamos ante una religión cuyo mayor interés estaba en la renovación del año agrícola.

Freyja

Freyja

Freyja era considerada la Señora del Seidr, de esa magia femenina que tanto ambicionaba conocer Odín. Diosa de la fertilidad, reunía en sí misma aspectos ambivalentes, por un lado por su manejo del Seidr y por otro, menos conocido, por ser la única que le disputó a Odín la mitad de los muertos caídos en batalla. De ahí que también sea una Señora de los Muertos. Estaba asociada a deidades tutelares menores, femeninas, como las dísir, los elfos, la adivinación y a todo lo oculto. Freyja significa “Señora”, aunque sabemos que tenía muchos nombres. Los rituales asociados con ella fueron los últimos en perderse, aun en épocas en que el cristianismo perseguía el culto pagano, los campesinos encontraban la forma de realizarlos.

Posiblemente, entre las deidades femeninas, ella sea la más importante de la mitología nórdica. En relación con la magia, las mujeres eran temidas en cierta forma porque detentaban un conocimiento que les daba cierto poder. El culto a los Vanir parece tener posibles raíces en una fusión de chamanismo lapón y finés con las creencias y cultos de los pueblos autóctonos. La misma antigüedad de su culto lo hace fragmentario, sólo ha sobrevivido alguna historia aquí y allá. Al parecer, todavía hoy, hay un folklore vivo acerca de ellos. Uno de los nombres que se les daba era “los Dadores”, una clara alusión a su carácter benéfico.
Freyja era maestra de las profetisas y hechiceras, este término significa, en este contexto, el dominio de las fuerzas inherentes a la naturaleza, presentes en el ser humano también, y el don de manejarlas para el bien. Era la inspiración de las völvas. La asociación de Freyja con el mundo de los muertos, indicaría una relación con los antiguos cultos a la vegetación, y con los pájaros y otros animales, también el poder de viajar en estado de trance chamánico entre los diferentes mundos.

A medida que el Cristianismo se fue expandiendo, la fama de Freyja y las völvas se hizo más nefasta, ya asociadas con las brujas, ya con el demonio. Los símbolos de Freyja eran el jabalí y los caballos, las yeguas especialmente, esta última asociación la conecta con un aspecto siniestro. Se trata de los sacrificios a las dísir y Freyja ostenta el título de Vanadís o Dis de los Vanir. También es llamativo que las valkyrias, estén relacionadas a su culto ya que aparecen como las hijas de Odín, que es un Aesir. Esto nos proyecta a otros planos, por ejemplo, esa relación de Freyja con los caídos en batalla y también las teorías que sostienen que las formas originales de las valkyrias no serían las que el romanticismo nos hizo conocer.

La mujer y la magia en las Sagas

La magia en las regiones nórdicas tiene, como objetivo básico, ayudar y curar al ser humano, apunta a lo espiritual como fuente de enfermedad o daño físico. El denominador común entre estos pueblos es el lugar de preponderancia de la mujer. En todos los casos nos encontramos con profesionales, preparadas para cumplir ese rol, y que además han nacido con aptitudes fuertes y destacadas.
Nos centraremos en el Seidr. Aunque es el término que más se menciona, es el más difícil de definir. Suele traducírselo directamente por “brujería” y fue usado para traducir acciones que van desde la magia chamánica, tal como viajes espirituales, curación mágica a partir de la remoción de espíritus malignos, profecía, canalización de deidades o espíritus para que se expresen a través de ellas, realización de magia que afecta el clima y el comportamiento de los animales, incluido un rango muy amplio de magia maléfica. No debe extrañar que despertara cierto temor, o que el Cristianismo haya reaccionado.

También se cree que su práctica involucraba la preparación de brebajes y venenos, especialmente los que causan el olvido. Su característica más simple es que parece ser una magia del tipo que afecta a la persona a través de sus percepciones, generando en la mente imágenes que provocan terror, ilusión, locura, amnesia y otros síntomas. De esta forma, las personas dañadas no podrían ver las cosas como realmente son. Estos efectos están muy bien documentados en las sagas. Parte de este poder se cree que puede deberse a la hipnosis porque se sostenía que la seidkona, podía ser privada de sus poderes si se obstruía su visión. Además el efecto podía desaparecer cuando la víctima se alejaba de su presencia. Solía ponérseles un saco hecho de cuero o piel en la cabeza para impedir que lanzaran sus encantamientos o maldiciones utilizando el poder de sus ojos. Cuando eso ocurría, la seidkona invocaba el poder mágico de la segunda visión o visión espiritual.

La palabra parece derivar de una de estas dos raíces. La primera derivación fue propuesta por Grimm, que sugería que estaba relacionada con la palabra inglesa moderna “seethe”(es la acción de hervir o hacer que un liquido entre en ebullición) y sería un derivado de los rituales en los que se hervía agua de mar para hacer sal. Hay elementos en la literatura que darían peso a esta derivación, la primera aparece en la Völuspá 21 y 22. Parecería referirse a un proceso químico o alquímico. Adicionalmente la Völuspá introduce, el nombre Heidr (del cual derivaría el heath), que en las antiguas sagas se utiliza para designar a las brujas, y que está relacionado con la palabra “heathen” (pagano). Se cree que posiblemente, “Heidr” podría haber sido antiguamente un título para un practicante de una magia específica, y que fue usado como nombre propio después de la llegada del Cristianismo, y a medida que se fue borrando la memoria del verdadero significado del término. Aquí subyace la creencia en que tales personas manifiestan su naturaleza interna o esencia en la apariencia externa y el nombre. La segunda derivación posible de la palabra sería de la raíz que significa “seat”, “sitting”, asiento, sentarse, y está relacionado con el latin sedere y el inglés antiguo sittan. Esta derivación es más plausible que la anterior desde que sabemos que la practica del Seidr debe realizarse en el seid-hjallr, o asiento “alto” que mencionamos antes.

Los rituales y profecías incluían siempre cantos y encantamientos en su comienzo, y el objetivo era convocar a los espíritus que les revelarían los secretos ocultos por los cuales eran consultadas las seidkonas. Así se inducían estados alterados de conciencia que permitía la caída en el trance y la comunicación con el plano espiritual. Solían sentarse en ese lugar alto que mencioné, y profetizaban desde allí. Pero el Seidr podía ser usado con malos propósitos también, se creía que podía causar grandes daños, e incluso la muerte.
La túnica de la seidkona es de color azul porque en la literatura nórdica estará asociado a la muerte, al mundo subterráneo de Hel y a los muertos. El uso de plumas en la vestimenta tiene un simbolismo obvio, ya presente en el chamanismo asiático y fino-ugrio. El canto por el cual se produce su caída en trance, se llama Vardhlokkur. No se han preservado palabras exactas de éste porque estaba prohibido por el Cristianismo, pero fragmentos alterados de él se habrían usado como canciones de cuna, como una forma de preservar ese antiguo saber.
Aunque tanto los hombres como las mujeres se desempeñaban en los roles mágicos, se sabe que en el Seidr sólo incursionaban las últimas, y que en caso de que los hombres la practicaran se veía amenazada públicamente su masculinidad y su reputación. Estaríamos ante la acusación de homosexualidad. Una de las causas para condenar tan fuertemente su práctica por los hombres, aunque no se ha ratificado, sería que en los rituales del Seidr podrían incluirse algunos ritos de índole sexual y que el practicante fuera objeto de estas atenciones. Desde ya, esto no era bien visto y mucho menos aceptado en la antigua sociedad germana-escandinava que hacía un culto del guerrero y la masculinidad. Otra posibilidad sería que el practicante debiera sufrir la posesión por parte de los dioses o espíritus convocados. Permitirle a un espíritu que tome posesión de uno, o entregarle el control de propio cuerpo y volverse pasivo, es la antítesis, nuevamente, de lo que estos pueblos podían aceptar para un varón. Serían dos variantes que señalarían a un mismo tabú. De todas formas, encontramos en las sagas algunas menciones a hombres que la desarrollaban a escondidas.

La vidente (völva) de Völuspá

La vidente (völva) de Völuspá

Cuando nos encontramos con material concerniente a la magia ejercida por mujeres, se hace necesario analizar la postura de aquél que registra los hechos, los escritores de las sagas por ejemplo. Es fácil descubrir la postura en función del grado de hostilidad que se demuestra hacia esas prácticas en el texto, o si son considerados hechos diabólicos y perversos, entonces sabemos que hay una impronta cristiana. Esto puede verse especialmente en los conceptos deSeidr y Spá. Recordamos que el término Spá alude a la capacidad visionaria y adivinatoria sin invocación ni convocación de espíritus. La spákona es la que conoce el Ørlög , nombre del destino en el ámbito mágico. Ur quiere decir “primordial”, “primigenio” y lög es “ley”, sería la ley que rige cómo serán las cosas dictadas por el destino propiamente dicho, llamado Wyrd. Se cree que el término Völva, equivalente de spákona, proviene ya de las antiguas tribus germánicas, en donde esta palabra fue encontrada en el nombre o en el título de algunas videntes tribales.

Según los tiempos van cambiando, al principio esa magia que se realizaba en las mismas casas, y constituía lo que se esperaba socialmente de la mujer; comienza a condenarse debido al Cristianismo, y ya no es lo que se espera o lo que la nueva religión espera, de ella. Es ahí en donde comienzan a aparecer asociados a la práctica de la magia, sentimientos de frustración, impotencia e ira. La mujer de la época vikinga entretejía encantamientos en las hebras de la ropa que tejía para su familia, en sus telares, y disfrazó sus prácticas de muchas formas sabiendo que serían acusadas de hechicería.

El Seidr se practicaba en soledad, se podía tener ayudantes o un coro para asistir a la seidkona,pero muy rara vez se menciona en las sagas a grupos de seidkonas, y cuando se hace, se pone de manifiesto que las practicantes están relacionadas por vía sanguínea, madre e hija, o hermanas. Hay una característica netamente chamánica pero poco comentada con respecto al Seidr, y es la capacidad de proyectar el propio espíritu durante el ritual, en forma de animal. El objetivo sería tanto para el bien como para el mal. Esto refleja las prácticas chamánicas laponas y siberianas.

Hay una gran posibilidad de que los relatores de las sagas no hayan sabido distinguir correctamente entre los distintos tipos de magia. Posiblemente por eso, aparezcan algunas descripciones confusas, en las que el Spá, tiene connotaciones de Galdr y Seidr. El Galdr es un canto mágico, y centra su atención en el poder del sonido y las palabras, era practicado por los germanos, tanto hombres como mujeres.
Puede verificarse muchas similitudes entre la práctica de la magia lapona y el Seidr. Es más, los comentaristas especializados que las notaron, dicen que una interesante porción de los relatos delSeidr en la literatura nórdica, informan que esta práctica fue aprendida de las hechiceras finesas y laponas. Generalmente a la seidkona se la define como extranjera, proveniente de Finlandia o Laponia, y en algún caso, más raro, de las Islas Británicas. Hay una clara tendencia a no hacerse cargo de la existencia de esta práctica entre la población autóctona.
El Seidr daba a la practicante el conocimiento del futuro, pero siempre a partir de la convocación de espíritus según la modalidad chamánica. A este ritual se le suma una variedad de rituales paganos: sacrificios de comienzos del invierno o blót, asociados con las casas y los espíritus. Se realizaban muchas veces en situaciones de crisis. Dentro de ellos, el Seidr aparece para responder primordialmente a estas situaciones, y a pedido de un cliente o dentro del contexto de una reunión comunal. Los servicios de una seidkona itinerante se utilizaban a estos efectos y era obligación de la persona más poderosa de la aldea, encontrarla y ocuparse de llevarla y atenderla como ella se merecía.

Había reglas de decoro muy claras entre el dueño de casa y la seidkona. Debía ofrecérsele una comida ceremonial y se la trataba con gran dignidad, pero sin exagerar. Después de los acostumbrados intercambios de hospitalidad, o sea la estadía de un día y una noche, ella accedía a realizar su servicio para el dueño de casa. Para ese ritual era insuficiente una sola persona, y es allí donde juegan un rol fundamental las mujeres de la aldea. Formaban un círculo alrededor de laseidkona, y una de ellas debía cantar el Vardhlokkur, era un requisito que debía suministrar su anfitrión. La seidkona debía agradecer a la mujer que cantaba. Era parte de las reglas del ritual. Lograda la visión, se acercaban los hombres a consultar. Además, venía gente de áreas cercanas. Este ritual tenía entonces el potencial de unir a las comunidades. Al enterarse de que la seidkona estaba en una aldea, otros anfitriones le enviaban su escolta para llevarla a sus casas.

El uso para el mal del Seidr está bien atestiguado, en especial en las Hébridas, en donde tenemos una población mixta celta-escandinava, y en las que se formaron familias de practicantes. La saga que relata estos eventos es la Laxdaela Saga. Este fenómeno parece estar compuesto por dos aspectos bien diferenciados: uno es el conjunto de prácticas concretas a realizar, y el otro es la interacción con los espíritus que operan desde el plano sobrenatural e invisible. Es este último el que introduce el elemento de variación en cada ritual. La seidkona se convierte en un punto de convergencia entre los diversos ámbitos de realidad.

Las criaturas del mundo natural y el complejo teriomórfico

El chamán siempre estuvo ligado a las criaturas del mundo espiritual. Desde épocas inmemoriales el hombre ha hecho sacrificios a sus ancestros y a los espíritus de la naturaleza. La zoomorfización de estos últimos también confirma su relación con los ancestros, atestiguada no sólo en los pueblos mencionados, sino también en la magia europea escandinava. En muchos pueblos se considera que el lobo y el perro son demonios de la muerte. Los lapones sostenían que las almas de los muertos volaban sobre las villas bajo la forma de pájaros emitiendo sonidos que aterrorizaban. Entre los ugrios del Ob, el alma también tomaba la forma de un pájaro, en tanto que en Asia Central se creía que los pájaros que estaban en las ramas del árbol del mundo eran las almas que esperaban el momento de reencarnar. Los fineses llamaban a la Vía Láctea, el “camino de los pájaros” y creían que conducía a la frontera del universo en donde el firmamento se acercaba tanto a la tierra que sólo podían vivir allí criaturas pequeñas como roedores y pájaros. Estas criaturas del mundo natural están relacionadas también con la vegetación y la fertilidad.

No es casual que el árbol del mundo represente tanto la vida como la muerte entre los pueblos fino-ugrios. Es muy común entre los lapones la asociación entre los muertos y los árboles. Creen que frecuentemente los muertos toman la forma de un árbol, por ejemplo la encina, el fresno de montaña y el abedul. Los eslavos, por influencia fino-ugria, creían que estos espíritus del bosque entraban en sus casas y se integraban a las vigas de madera y así convivían con ellos.
La fluidez de la naturaleza de las criaturas del imaginario, los convierte en seres ambiguos. De aquí que para los fineses, carelios y lapones, éstos puedan tanto ayudar a los cazadores como obstruir su tarea. Actuarían como intermediarios entre el cielo y la tierra, pero no cualquiera sería capaz de verlos o contactarlos. Entre los fino-ugrios, es el chamán, entre los germano-escandinavos puede hacerlo la seidkona o mujer practicante del Seidr, que es una magia practicada por mujeres. De alguna manera, las criaturas de los bosques, también eran el reflejo o proyección del temor a un mundo desconocido y difícil de comprender. En todas partes de Europa, las criaturas etéreas estaban, en su origen, asociadas con un concepto de vida para-chamánico, al menos hasta la llegada del Cristianismo.

Las creencias mitológicas fino-ugrias

El núcleo de tradiciones folclóricas y mitológicas de los pueblos fino-ugrios, según los estudiosos más osados, va tan atrás como el tercer milenio antes de C., otros sostienen las fechas que mencioné anteriormente. El sistema de creencias fino-ugrio comenzó a estudiarse seriamente en la primera mitad del siglo XIX. Podemos decir que incluye esquemas tradicionales de dioses celestes y terrestres, dioses del bosque y espíritus del agua. El problema de las influencias externas en esta mitología es de crucial importancia. Durante su historia, mantuvieron un contacto muy cercano con los pueblos de Siberia occidental, con los urálicos, los indoeuropeos de Europa Oriental, y en Escandinavia con los baltos, los germanos y además, el pueblo substrato. Luego se agregaría el Cristianismo y el Islam. El problema es la falta de fuentes tempranas que reflejen el período en que la integridad de todas estas tradiciones se mantenía.

Perleke. Autor: Canisalbus

Perleke. Autor: Canisalbus

En el mito creacional fino-ugrio encontramos la figura de un dios supremo (dios del cielo) y de su adversario (un dios del mundo subterráneo), que junto con el creador da forma al mundo sumergiéndose uno o ambos para buscar lodo en el fondo del mar. Se calcula que este mito es de origen proto-fino-ugrio y proto-urálico, pero lo encontramos en Asia Central también. Hay una característica a destacar: mientras que el dios supremo tiene un nombre de origen nativo, su adversario demónico tiene un nombre prestado de otras lenguas. Por ejemplo el lapón Pärkel significa diablo, pero llega a través del finés Perkele, éste llega del lituano Perkunas y éste a su vez del eslavo, Perun. La mitología antropogónica fino-ugria muestra los trazos de la interacción de varias tradiciones, entre ellas, la de una antropogonía dualista. Aquí es observable la influencia de religiones, pero si vamos más atrás, veremos que la característica de esta religión eran los cultos a la naturaleza y el animismo, así como la creencia en diversos dioses de los cuales dependía el destino del hombre.
De acuerdo a esta visión, el universo está dividido en tres mundos principales: el superior, intermedio y el mundo subterráneo. Hay un árbol, un pilar o una montaña que sirve como eje que interconecta los tres mundos. Esta reconstrucción de un modelo fino-ugrio del universo encuentra su soporte en motivos similares existentes en pueblos asiáticos. El mundo superior, morada del demiurgo o dios de la tormenta no puede separarse de la tradición balto-eslava. Por los nombres que se manejan y que ya mencioné, hubo un contacto claro. Eso no quiere decir que los restantes motivos de los mitos hayan sido prestados. Entre los fino-ugrios, los diferentes elementos y fenómenos naturales del mundo intermedio, son vistos como encarnaciones de deidades menores femeninas, y reciben el nombre de “espíritus-madres”. No obstante, la fertilidad y la cosecha están bajo el patronazgo de deidades masculinas.

El mundo inferior está regido por el demiurgo adversario y habitado por los espíritus malignos y sus víctimas (los muertos). Dado que los samoyedos de Siberia, tienen creencias similares se cree que éstas salieron de un fondo proto-urálico que habría incorporado, a su vez, las de los samoyedos. Los fino-ugrios diferencian entre distintas clases de alma. Es importante notar que la designación “alma-aliento” es de origen urálico y que la designación “alma-sombra” es de origen fino-ugrio. Estas denominaciones estarán luego en la base de la creencia en el “doble”, tan desarrollada en los pueblos escandinavos.

El culto al árbol entre los fino-ugrios y en la tradición de Europa Nórdica

Yggdrasil, es el fresno sagrado de los antiguos escandinavos, también conocido como Arbol del Mundo, vamos a ver algunas similitudes entre las creencias de los pueblos fino-ugrios y los de Europa Nórdica. Particularmente destacaría la mención al “Agua de la Vida” en asociación con un árbol en tanto símbolo arquetípico de fertilidad, y hay testimonios de esto en las áreas ocupadas por ugrios, fineses del Volga y yakutos, del mismo modo que lo encontraremos en el mito germano en Escandinavia. La práctica fino-ugria y lapona de colgar víctimas sacrificiales en un árbol chamánico podría haber sido transmitida a los pueblos europeos primero, y luego a los germanos que hacían sus ofrendas, incluso de seres humanos, a los árboles alrededor del templo de Uppsala. Destacamos la imagen de Yggdrasil que menciona la Edda Poética, y del cual habría pendido Odín, cabeza abajo durante nueve días y nueve noches, en pos del conocimiento de las runas. Esta práctica, ya era realizada por los lapones para inducir estados alterados de conciencia. El sacrificio por colgamiento era también practicado en honor a Odín.
Hay relación entre el árbol y el destino. Entre los antiguos germanos tenemos el Himingbjörg, en cuyas hojas creían que estaba grabado el destino. También encontramos esta relación entre los turcos otomanos. El pájaro es símbolo de las almas de los nonatos y al mismo tiempo del “alma-libre”, que rescata el folklore, del chamán fino-ugrio y del samoyedo.
En la esfera de la magia, la conexión entre la mujer y el árbol esta totalmente documentada: ambos encarnan a la tierra madre, y su fertilidad está representada visiblemente. Los suecos paganos creían que los árboles eran espíritus protectores de las mujeres embarazadas. También sostenían que arrojar al fuego ciertos frutos del árbol del mundo ayudaba a las mujeres embarazadas a dar a luz. Es interesante notar que la mujer no sólo estaba asociada al árbol sino también al fuego. Entre los fino-ugrios, podemos citar la costumbre de que las mujeres saltaran sobre las hogueras, al igual que se hacía en muchos pueblos europeos, para frenar y/o desviar las fuerzas del mal.

El abedul está asociado a la idea de altura, representa lo brillante y la luz solar, así como las influencias benévolas de la misma sobre la tierra. De hecho, es posible establecer esta relación, dada la importancia del espíritu del abedul en los ritos de fertilidad en Europa Noroccidental, entre los eslavos y los fino-ugrios.

Fuente. Extracto de: La Migración del Chamanismo Norasiático hacia Europa.(Pueblos Fino-ugrios y magia antigua escandinava.)

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