El Ocultismo

Por Manuel Seral Coca

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Durante mucho tiempo se han ido dando al público informaciones más o menos parciales acerca de los temas ocultos, que han pretendido ayudar al hombre a evolucionar mediante el trabajo en estos campos. Muchos han sido los maestros que han publicado sus enseñanzas y resultaría fatuo intentar mejorar lo que ellos elaboraron ya. Sin embargo es bien cierto que la búsqueda no resulta fácil para el interesado, que se encuentra con una complejidad de obras que le aportan más confusión que verdadera información utilizable.

Otro de los puntos que causan conflicto al interesado en el estudio, es la sensación de que tiene necesidad de algo, pero al mismo tiempo el desconocimiento de todas las perspectivas que tiene a su alcance, debiendo recorrer por sí mismos el lento camino de la información antes de tomar cualquier decisión y arriesgándose a elegir una alternativa inadecuada para él por desconocimiento de la realidad de otra alternativa.
Un tercer punto de conflicto lo causan las numerosas personas que han tomado el ocultismo por un circo y contribuyen con sus actitudes irresponsables o con la emisión de sus opiniones ignorantes, e incluso con el lucimiento de supuestas habilidades que rayan en la superstición y el absurdo, a confundir al estudioso y a crearle una sensación de rechazo al respecto que frene su empuje.
Un poco para combatir estos tres problemas y un poco para tratar de hacer resurgir el interés por unos temas que merecen más consideración que la que nos ha empujado a darles el oscurantismo existente, es por lo que nos hemos decidido a elaborar este trabajo con la intención de dar al interesado una posibilidad de introducirse en estos temas.
En él hemos tratado de presentar un amplio abanico de alternativas y hemos intentado, dentro de las limitaciones que implica el ceñirnos sólo a una leve introducción sobre cada tema, mantenernos en un nivel de seriedad dentro de este campo y tratar de profundizar en la significación del motivo de cada búsqueda y su sistema en cada caso en particular.

¿Por qué Ocultismo?

Es ya tiempo de aproximamos a una definición del ocultismo, pero antes seria interesante inquirirnos acerca del nombre que se le da. ¿Por qué ocultismo? El conocimiento oculto recibe tal nombre por dos razones.
Recibe esa denominación tanto porque está oculto como porque ha sido ocultado. No se trata de ninguna perogrullada. Esta oculto porque realmente no se puede acceder a él de modo directo ni con la facilidad como pudiera pensarse. Si gran parte de la enseñanza puede encontrarse en documentos ya publicados, realmente la verdadera herencia del conocimiento está velada a la comprensión, y no es comprendida por quienes la tienen ante sus propios ojos si no se hallan adecuadamente preparados y su comprensión se desarrolla lentamente a través de un largo proceso. La adquisición brusca de tales conocimientos y el acceso por parte de los no preparados a ciertos conocimientos puede no solo ser mal comprendido y rechazado -lo cual resultaría lamentable para el estudiante, puesto que produciría un retraso en su evolución- sino también mal comprendido y aceptado – lo que puede ocasionarle al estudiante serios problemas internos – e incluso mal comprendido, aceptado y aplicado – con lo cual los perjuicios, tanto para el estudiante como para quienes intenta afectar, pueden ser muy graves.
Ha sido ocultado porque de darse públicamente y de modo fácil se correría el riesgo de que fuera muy mal empleado por quienes la darían una aplicación nefasta para sus congéneres. Otra razón sería la de que tal conocimiento, una vez dado abiertamente, se vería sometido a un proceso de degeneración en su expresión que, si bien no acabaría con el conocimiento original si convertiría la labor de separar el grano de la paja en algo increíblemente laborioso tremendamente difícil, con lo cual volveríamos a encontrarnos con un conocimiento oculto pero de otra manera, pues ya no se trataría de escuchar una voz en medio del silencio, sino en medio de muchas otras voces.
De hecho ya se ha seguido esta técnica en algunas ocasiones, al igual que la de ocultar las claves del conocimiento en instrumentos totalmente populares, donde a nadie se le ocurriría buscarlo y pasa desapercibido ante los ojos del profano, pues no importa cuantas veces pasara la verdad ante él ni con que fuerza, ya que seguiría sin ser oída salvo para el que realmente supiera encontrar aquella pequeña perla en medio del sinfín de escombros.

Una tercera razón del porque ha sido ocultado esta en el que los seguidores del ocultismo han estado siempre caminando por un sendero muy peligroso para su seguridad, entre la admiración de sus coetáneos -cautivados por su sabiduría – y el odio que suele generarse en las gentes ante lo desconocido, especialmente cuando se le suponen facultades extraordinarias, entre la continua reclamación de quienes deseaban aprovecharse de modo egoísta y exclusivo de tales conocimientos y la encarnizada persecución de los poderes establecidos que veían amenazada su seguridad por un conocimiento que podía cuestionar sus planteamientos más dogmáticos y que sabían que su propia fuerza solo podía mantenerse imbatible mientras las gentes permanecieran en la ignorancia. Ha sido ocultado por autoprotección de sus seguidores dado que a través de la historia los ignorantes se abatían sobre los ingenuos que se atrevían a mostrarse públicamente a lo largo de la historia.

Presencia del ocultismo

Pese a todo, el conocimiento oculto y las escuelas ocultistas han estado representadas prácticamente en toda la historia de la humanidad y en todos los grandes cambios que en ella se han producido. Su presencia puede detectarse muy difícilmente, pero podemos intuirlas gracias a los símbolos que se emplearon y a las personas que los impulsaron, cuyas filiaciones y tendencias nos resultaran de gran valor.

Por supuesto el conocimiento oculto está también introducido en la esencia de las más importantes religiones y filosofías. En estas religiones observamos un aspecto externo destinado a los fieles y seguidores, y un aspecto interno, utilizado por círculos reducidos y comprendido tan solo por un reducido numero iniciado a sus significados, permaneciendo muchas veces ignorado por los propios sacerdotes de la religión quienes, sin saberlo, conservan el conocimiento arcano a través de diversos actos que repiten constantemente en sus ritos, sin sospechar las significaciones ocultas tras de ellos.

Cuando uno o varios grupos de fieles tratan de plantearse los aspectos externos de una religión y se cuestionan acerca de los mismos sin comprender la esencia, ese aspecto oculto que se esconde tras ellos, es cuando aparecen los cismas, las escisiones, o el nacimiento de tendencias alternativas que, a fuerza de rizar el rizo sobre si mismas, terminan por plantearse las más increíbles contradicciones e intolerancias, alejándose cada vez más de las esencias y convirtiendo las causas en algo inaccesible, perdido en un pandemónium de supuestos efectos.

Cuando una religión se convierte en el cascaron vacío y pierde de vista lo más profundo de su esencia, esa religión, aunque operante, está muerta y se mantiene tan solo por sus estructuras materialistas.

Arte, Religión y Ciencia

Acercándonos ya a una definición del ocultismo, diríamos que el ocultismo es en si una reunión de las tres vías conocidas como Arte, Religión y Ciencia.

Es una ciencia desde el momento en que se emplea los mismos métodos de observación y de análisis. Su trabajo no es parte de un esquema ciego de fe, sino de un proceso de investigación y trabajo práctico sobre una serie de esquemas.
¿Por qué entonces no ha sido aceptado oficialmente como ciencia? Sencillamente porque su campo de operación, el terreno en que se mueve no es el mismo que el de la ciencia oficial. Como diría Rudolf Steiner, creador de la Antroposof ía:
No hay contradicción alguna entre la ciencia oficial y la ciencia oculta, ni entre los métodos empleados por la una y por la otra. La ciencia material utiliza ciertos métodos y determinados instrumentos, y construye estos últimos con lo que la Naturaleza le proporciona. La ciencia oculta también emplea un instrumento, pero en este caso es el hombre mismo y el instrumento también debe ser adecuadamente preparado.
Así pues, la principal diferencia entre ambas ciencias, está en su campo de observación, pues mientras la ciencia oficial ciñe sus esfuerzos en la esfera del mundo material únicamente y es incapaz de demostrar nada sin recurrir a experimentaciones con el mundo exterior al hombre, la ciencia oculta cierra sus esfuerzos en torno al mundo espiritual o, si algunos lo prefieren, al psíquico, y sus demostraciones sólo pueden hacerse recurriendo a experimentaciones con el mundo interno del hombre. El ocultismo, de este modo, penetra en el mundo de la psique y del subconsciente, siendo muy difícil presentar pruebas materiales de un mundo inmaterial ante un tercero. Eso no quiere decir que tales pruebas no existan, sino que solamente son válidas para el experimentador que las encuentra por si mismo, pero éste no podrá transmitirlas con valor probatorio ante otro individuo, el cual deberá obtener por si mismo las pruebas y resultados para que resulten de alguna validez para él.
La validez del trabajo, de un ocultista puede o no creerse, pero solo resulta útil y puede considerarse científicamente cuando llegamos a la convicción de tal validez mediante nuestro trabajo práctico. No se trata pues de creer, sino de saber.
Por otro lado el ocultismo no cierra sus filas únicamente en torno al mundo material. Los ocultistas están en contra de las creencias extremistas, tanto de las que afirman que no existe nada más que la materia, consecuencia de la ignorancia, como de los que afirman que la materia no existe ni tiene valor alguno, debiendo ser castigada o martirizada. El ocultista sabe que el mundo material y el inmaterial son aspectos de una misma cosa, y que ambos tienen validez, la cual justifica su existencia.
El ocultista ha trabajado y trabaja también con el mundo de la materia, ensayando en él la aplicación de las leyes que ha aprendido. Muchas de esas leyes dan lugar a las leyes físicas en las que se basa la ciencia oficial.
Pensemos también que gran parte de las ciencias oficiales, por no decir la totalidad, han nacido en el seno de mentes ocultistas. Así, la alquimia ha sido antecesora y madre de las actuales física y química, y sin embargo aun hay mucho en la alquimia que no ha sido dado ni revelado, entre ello se halla el punto en el que deja de ser una mera ciencia experimental materialista para transformarse en una filosofía oculta de las más profundas.
La magia y el curanderismo han legado mucho a la actual medicina y aun hay misterios que permiten a algunos magos y curanderos triunfar donde la medicina ha fracasado en algunas ocasiones. Las mismas matemáticas fueron elaboradas por Pitágoras, quien era ocultista e hizo de ellas un esquema filosófico, encerrando en ellas su cosmogonía.
El ocultismo no puede estar en contra de la ciencia, pues es preciso que esta sea conocida por los estudiantes de tal doctrina, ya que el ocultismo no es la búsqueda de “una” ciencia, sino la búsqueda de “la” ciencia por excelencia, la Ciencia, con mayúsculas, del conocimiento, que englobaría inevitablemente todos los aspectos parciales del mismo.
Por otro lado, la misma evolución de la ciencia actual nos hace sospechar que los antiguos no estaban tan equivocados al mantener sus conocimientos en pequeños grupos de iniciados, pues la ciencia pura, alejada de los conceptos de religión y arte, la ciencia sin conciencia, puede provocar monstruosidades tan grandes como la bomba atómica o como las mil amenazas que penden sobre nuestro mundo por su causa (contaminación, etc.)
Decíamos que también es una religión y lo es, ciertamente, no tanto en el sentido que se le atribuye de un conjunto de creencias, como en el sentido real de esa palabra.
Religión proviene del término latino re-ligare, que significa volver a unir, representando la idea de regreso, la reunión de lo creado con su creador, de una vuelta de lo emanado al origen. Ese es precisamente el propósito del ocultismo. A través del conocimiento de las fases que nos separan del origen, mediante un proceso de continua evolución y transmutación interna (y externa) el ocultista busca cumplir con un proceso evolutivo cuyo propósito es volverle a unir con la divinidad, con el origen de toda emanación. Así cada paso hacia adelante en el conocimiento es un peldaño más que se avanza hacia ese re-ligarse con la divinidad.
El ocultismo no contradice en su esencia a ninguna religión, pues su esencia y la de todas ellas coinciden y esa esencia está integrada en nuestro trabajo. Prácticamente todas las religiones tienen como dijimos, un aspecto externo y un aspecto interno, que es el que realmente contiene esa esencia de la que hablamos. En ese aspecto interno se halla siempre depositada una mayor o menor dosis de conocimiento oculto, encubierto mediante las distintas simbologías que cada religión emplea de tal modo que puede pasar desapercibido no solo entre los fieles sino también ante muchos de sus propios sacerdotes.
Como ya se ha comentado también, es la degeneración del aspecto externo y el paulatino alejamiento del interno lo que causa en una religión su caída, su falta de validez y su permanencia en torno a dogmas fanáticos que han perdido su verdadero valor y sentido. Es entonces cuando esa religión no es ya mas que una envoltura sin alma que se sostiene tan solo por el poder material que haya podido alcanzar y la tiranización de sus fieles que tal poder la permitía.
El ocultista ha transcendido las religiones y no se enfrenta con el contenido esencial porque conoce sus esencias y sabe que estas son similares – si no idénticas – entre si, no representando estas esencias una real contradicción en su meta con los propósitos del conocimiento oculto. Únicamente son las formas externas, degeneradas, las que pueden ser dignas de reprobación pues ya no son capaces de transmitir sus mensajes a los hombres y su valor se ha perdido.
Hemos dicho finalmente, que el ocultismo es un arte y también es cierto, pues nuestra búsqueda conduce hacia la armonía y esta implica la expresión máxima de la belleza. El ocultista aprende a vivir con todo un esquema de imágenes mentales y conjuntos estéticos. Busca la obra del máximo artista, del Gran Arquitecto del Universo de la simbología masónica, y trata de manifestar la armonía que experimenta sobre este plano, lo cual deja una importante huella en su obra e imprime su marca en las diversas tendencias artísticas.
La obra de los ocultistas nos dejó su marca en numerosas creaciones artísticas de la humanidad, tales como las catedrales cristianas o las distintas pirámides que se han encontrado en nuestro globo. El conocimiento oculto ha inspirado a escritores y poetas, ha conectado con las esferas de la sensibilidad a músicos y ha guiado el pincel de muchos pintores. Goethe, Mozart, Dante, Poe, Lovecraft, Durero… son nombres de artistas que conectaron con las enseñanzas ocultas y que imprimieron de un modo u otro su sensibilidad en sus obras. Pudiera ser también interesante recordar que las primeras pinturas, realizadas por los hombres de eras prehistóricas sobre las paredes de sus cuevas, tenían ya funciones mágicas.
Quizá la mejor definición del ocultismo pudiéramos darla con una sola frase, la que estaba escrita sobre el frontispicio del templo de Apolo en Delfos, en la que se leía “Conócete a ti mismo”. Esto es real, pues no es sino a través del propio conocimiento como se llega a alcanzar la Sabiduría.

Una vieja leyenda transmitida por los ocultistas habla de un hombre que recorrió el mundo en busca del conocimiento pasando mil penalidades y no logrando hallarlo, para encontrarlo finalmente, en el jardín de su propia casa al regresar.

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