Accionar Sigilos

Por Ray Sherwin

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Uno de los problemas, quizá el único problema, con el proceso de sigilización tal como ha sido desarrollado durante los últimos setenta años es la disociación de la intención de la operación. Los pioneros de los sigilos han siempre mantenido que es esencial, que una vez que el sigilo haya sido diseñado y lanzado(sin importar qué método se haya usado), el operador olvide el propósito por el cual tal operación fue llevada a cabo y, si es posible, olvide el sigilo mismo después de que éste sea destruido o confinado a las áreas de conciencia mágica (inconsciente). Por esta razón algunos sigilizadores han adoptado la artimaña de crear sigilos y almacenarlos junto con otros tantos sigilos, substrayéndolos al azar y potenciándolos desconociendo su intención. Esto tiene el resultado requerido de separar el resultado deseado de operación pero también fragmenta las energías usadas.

Hay dos clases de sigilizadores: aquellos que lo han estado haciendo durante algún tiempo y aquellos que recién comienzan a experimentar. El primer grupo tiende a experimentar pocas dificultades exceptuando el estilo personal y la elegancia de la técnica. El segundo grupo, mayormente por la vía de lo inseguro, padece de más dificultades tangibles y fue mayormente debido a esto que los experimentos con sigilos dinámicos fueron emprendidos.

La premisa principal para esta técnica de sigilos es que el aporte intelectual usualmente implicado en el diseño del sigilo ha sido totalmente removido. Esto requiere dos operaciones mágicas en vez de una. Estas dos operaciones dividen la creación del sigilo en el primer ritual y la carga en el segundo y facilitando por lo tanto la carga del sigilo sin reestimular recuerdos de su intención conscientemente y, al crear un sigilo con forma abstracta más bien que simbólica se hace más fácil el conseguir un estado mental de no-deseo y trabajar sin la lujuria por los resultados

A estas alturas debería comentar de que sólo se ha experimentado con esta técnica en trabajo de grupo. No debería haber gran diferencia con el trabajo solitario excepto a lo concerniente al abandono de la identidad individual (punto 12). Para ser breve pasaré directamente a describir el ritual:

1. Los operadores cuidadosamente definen la intención del sigilo.

2. Un incienso es fabricado y es destinado sólo para este trabajo.

3. Música pertinente es creada y grabada y debe ser usada únicamente para este trabajo. (Ver también punto 10, más abajo).

4. Un (o varios) lienzo en blanco grande es fijado firmemente a la pared de templo.

5. Son escogidos pigmentos apropiados para el trabajo y serán colocados en recipientes descubiertos cerca del lienzo.

6. Se debería prestar especial atención a la iluminación ya sea esta del tipo tradicional, en cuyo caso muchas velas o lámparas deberán ser utilizadas, o del tipo estroboscópica y otros dispositivos impactantes.

7. El incienso, la música y el alumbrado deberían ser preparados de forma tal, que una vez encendidos, no necesiten más atención durante el resto del ritual.

8. La apertura: Un ritual dentro de un ritual estructurado y planeado por los participantes de antemano. Sus funciones son:

  • Determinar la atmósfera del ritual.
  • Comenzar el ritual.
  • Forzar el recordar a los operadores la intención del ritual.

9. Un período de silencio en el cual cada uno llamará a sus aliados, sus dioses, sus demonios o lo que sea.

10. La música comienza. El operador deberá asegurar que la grabación sea lo suficientemente extensa como para que abarque todo el ritual.

11. Para traer un estado gnóstico sobre sí mismos los participantes comenzarán a girar. Ésta es una técnica que debe ser practicada muchas veces antes de que sea usada ritualmente. Es mejor empezar lentamente y establecer un ritmo, gradualmente acumulando velocidad hasta que los brazos se levantan por la fuerza producida. Esta velocidad debería ser mantenida mientras la atención es enfocada en el propósito del ritual, ojos abiertos. Los participantes experimentados podrían entonar un mantra al mismo tiempo. La probable duración de este proceso está sujeta a cuatro variables:

  • La fuerza que se le quiera dar al ritual
  • El efecto forjado por la iluminación, incienso y música.
  • Las habilidades individuales de los participantes .

Uno a entrado al estado gnóstico cuando la percepción del cuerpo desaparece y el ego está centrado dentro o totalmente fuera del cuerpo.
12. Una dificultad con esta clase de ritual reside en efectuar la transición entre una actividad y otra, especialmente cuando cada individuo debe lograr el estado mental requerido a su propio tiempo. Esto quiere decir que la transición es evaluada y que durante algún tiempo dos actividades toman lugar al mismo tiempo.

13. “Cada uno por turno deja de girar en espiral (no súbitamente para evitar el mareo) y manteniendo la concentración en el propósito del ritual, se acercará a los lienzos, untara su cuerpo con pintura y transferirá esta al lienzo usando cualquiera y/o todas las partes del cuerpo excepto las manos y los pies ya que dejan huellas demasiado reconocibles y simbólicas. A medida que los otros participantes llevan a cabo esta actividad todas las nociones de individualidad en términos de Cuerpo y Ego son entregada a la noción de un Cuerpo, un Ego, un organismo con propósito. No debería haber distinción en las mentes de los participantes entre mi Cuerpo y tu Cuerpo, esta Personalidad y esa Personalidad. Todo es un Organismo sin importar de quién sea la mano que unta o el muslo que recibe la pintura. Este sometimiento, este abandono temporal de identidad individual tiene cuatro beneficios:

  • Por causa de la ausencia del Ego personal no hay diálogo interno.
  • Debido a la ausencia del Ego individual puede la concentración ser fácilmente conseguida.
  • Paradójicamente, en ausencia de un ego individual una exteriorización es fácilmente lograda porque uno ha abandonado la noción del Ego poseyendo un Cuerpo particular al cual necesariamente debe permanecer conectado. El estado externo al Cuerpo es la condición ideal para obtener resultados mágicos.
  • Gracias a la ausencia del Ego individual uno automáticamente se olvida de que se está realizando un ritual y esto lo deja a uno libre para operar en tiempo real, sin estar preocupado o constreñido por la estructura del ritual. Éste es un excelente adicional. Es lo que cada ritualista practicante trata de conseguir.

14. Esta parte del ritual debería continuar todo el tiempo que los participantes puedan mantener su concentración y hasta que todo el mundo esté satisfecho con la operación.

15. Un cierre del ritual, previamente diseñado y acordado, es ejecutado. Sus funciones son:

  • Asegurar que todos los participantes vuelvan a centarse en sus Cuerpos.
  • Para descartar completamente la concentración en el propósito del ritual.
  • Para darle fin al ritual.

16. Los ritualistas dejan el templo, toman un baño y se relajan en compañía mútua. El primer ritual ha finalizado, habiendo sido producido un sigilo abstracto, entonces debería haber un intervalo de algunos días, una semana o dos, antes del segundo ritual.

17. Hay muchas posibildades para el ritual de carga del sigilo y estos dependen principalmente de los métodos de trabajo preferidos por los participantes. Pueden escoger, por ejemplo, trabajar con el sigilo mismo, aunque su tamaño físico puede ser algo inconveniente en términos de sentido práctico. Podrían usar una gran foto a colores o incluso un imagen de vídeo de colores intensificados. No importa qué, los ritualistas ahora recurren a su método favorito de lanzar el sigilo dentro del Caos para activarlo. La única restricción es no dar el propósito del sigilo alguna consideración y el templo debería estar arreglado con esto en mente.

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Categorías: Magia | Etiquetas: ,

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