Los ritos báquicos y dionisíacos

 

Los centros de ritos báquicos alrededor de la alegoría del Bacchus juvenil (Dionysos o Zagreus) fueron despedazados por los Titanes. Estos gigantes lograron la destrucción de Baco por lo que le causó el fascinarse por su propia imagen en un espejo. Después de ser desmembrado, los Titanes le hierven en agua y para después ser asado. Pallas rescató el corazón del dios asesinado, y por ello Baco (Dionysos) fue capaz de brotar de nuevo en toda su gloria anterior. Júpiter, el Demiurgo, contemplando el delito de los Titanes lanzó sus rayos y los mató, dejando sus cuerpos en cenizas por el fuego celestial. Mediante las cenizas de los Titanes – que contenían también una parte de la carne de Baco, cuyo cuerpo habían devorado – se creó la raza humana. Así, la vida mundana de cada hombre contiene una parte de la vida báquica.

Por esta razón ya los griegos advirtieron contra el suicidio. El que se intenta destruir a sí mismo levanta la mano contra la naturaleza de Baco en su interior, ya que el cuerpo del hombre es indirectamente la tumba de este dios, y por lo tanto, debe ser preservada con el mayor cuidado.

Baco (Dionysos) representa el alma racional del mundo inferior. Él es el jefe de los Titanes -los artífices de las esferas mundanas. Los pitagóricos lo llamaban la mónada Titanica. Así Baco es la idea de todo lo incluido en la esfera Titanica y de los Titanes – o dioses de los fragmentos – estándo activo por medio de la sustancia universal en el patrón de esta idea. El estado báquico significa la unidad del alma racional en un estado de auto-conocimiento, y el estado Titanico la diversidad del alma racional, que se esparció por toda la creación, quien pierde la conciencia de su propia esencial unicidad. El espejo en el que Baco se mira y que es la causa de su caída, es el gran mar de la ilusión -el mundo inferior formado por los Titanes. Baco (el alma racional mundano), viendo su imagen delante de él, acepta la imagen como una imagen de sí mismo y encarna la semejanza; es decir, la idea racional encarna su reflejo -el universo irracional. Porque  en la imagen de su ánima irracional se implanta el deseo de llegar a ser como su fuente, la imagen racional. Por lo ello los antiguos decían que el hombre no conoce los dioses por la lógica o por la razón, sino más bien por la realización de la presencia de los dioses dentro de sí mismo.

Después de que Baco se miró en el espejo y siguió su propio reflejo en la materia, el alma racional del mundo se dividió y se quebró por los Titanes en toda la esfera mundana de la cual es la naturaleza esencia. Los Titanes tomaron el cuerpo desmembrado de Baco y hervido en agua – símbolo de la inmersión en el universo material – que representa la incorporación del principio báquico en su forma. Las piezas fueron luego asadas significando la posterior ascensión de la naturaleza espiritual de la forma.

Cuando Júpiter, padre de Baco y Demiurgo del universo, vio que los Titanes implicaban irremediablemente la idea racional o divino mediante la dispersión de sus miembros a través de los elementos constitutivos del mundo inferior, mató a los Titanes con el fin de que la idea divina no se perdiese por completo. De las cenizas de los Titanes formó la humanidad, cuyo propósito de la existencia era preservar y liberar la idea báquica, o alma racional, desde la fabricación Titanica. Júpiter, siendo el Demiurgo y fabricante del universo material, es la tercera persona de la Tríada Creativa, en consecuencia, el señor de la muerte. Porque la muerte existe sólo en la esfera inferior que él preside. La desintegración se lleva a cabo de manera que la reintegración puede seguir a un nivel más alto de la forma o la inteligencia. Los rayos de Júpiter son emblemáticos por su poder desintegrativo; que revelan el propósito de la muerte para rescatar el alma racional del poder devorador de la naturaleza irracional.

El hombre es una criatura compuesta, en su naturaleza inferior por los fragmentos de los Titanes y su naturaleza más elevada de lo sagrado, carne inmortal (la vida) por Baco. Por lo tanto, el hombre es capaz de ser Titán (irracional) o báquico (racional). Los Titanes de Hesíodo, que eran doce en número, son probablemente análogos al zodiaco celestial, mientras que los Titanes que asesinaron y desmembraron a Baco representan los poderes zodiacales distorsionados por su implicación en el mundo material. Así Baco representa el sol que está desmembrado por los signos del zodiaco y  cuyo cuerpo está formado por el universo. Cuando las formas terrestres fueron creadas a partir de las distintas partes de su cuerpo, la sensación de totalidad se perdió y el sentido de separación se estableció. El corazón de Baco, que fue salvado por Pallas, o Minerva, fue levantado de los cuatro elementos simbolizados por su cuerpo desmembrado y colocados en el éter. El corazón de Baco es el centro inmortal del alma racional.

Después de que el alma racional se haya distribuido por toda la creación y la naturaleza del hombre, los Misterios de Baco fueron instituidos con el fin de desentrañar la naturaleza irracional Titanica. Este desenredo fue el proceso de levantar el alma fuera del estado de separación de la unidad. Las diversas partes y los miembros de Baco se obtuvieron de los diferentes rincones de la tierra. Cuando todas las partes racionales se reunieron Baco fue resucitado.

Los ritos de Dionysos eran muy similares a los de Baco, y por ello muchos de estos dos dioses son considerados como uno solo. Las estatuas de Dionysos se realizaron en los Misterios de Eleusis, en especial los grados inferiores. Baco, que representa el alma de la esfera mundana, era capaz de una infinita multiplicidad de formas y denominaciones. Dionysos aparentemente era su aspecto solar.

Los Arquitectos dionisíacos constituían una antigua sociedad secreta, en principios y doctrinas similares a la Orden Masónica moderna. Eran una organización de constructores unidos por su conocimiento secreto de la relación entre lo terrenal y las ciencias divinas de la arquitectura. Fueron supuestamente empleados por el rey Salomón en la construcción de su templo, a pesar de que no eran Judios ni adoraran el Dios de los Judios, eran seguidores de Baco y Dionysos. Los Arquitectos dionisíacos erigieron muchos de los grandes monumentos de la antigüedad. Poseían un lenguaje secreto y un sistema de marcado de sus piedras. Tenían convocatorias anuales y fiestas sagradas. La naturaleza exacta de sus doctrinas es desconocida y se cree que Hiram Abiff era un iniciado de esta sociedad.

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