El Pentagrama pitagórico – mística y simbolismo.

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Estrellas pentagonales pitagóricas, parque Güell (Barcelona)

La figura de la estrella de cinco puntas que se forma al trazar las cinco diagonales de una cara pentagonal de un dodecaedro regular, llamado pentágono estrellado, Pentacle, o místico, parece haber sido una especie de símbolo esotérico de identificación, a modo de anagrama, de la Escuela Pitagórica (según Jámblico en su obra, Vida de Pitágoras). Por eso los pitagóricos estudiaron exhaustivamente la construcción y propiedades del pentagrama.

El Pentagrama místico fue uno de los tópicos geométricos más importantes de la Escuela pitagórica por sus bellísimas propiedades geométricas de las que nace su simbolismo místico. Además, el Pentagrama místico pudo estar en la base del más importante hallazgo científico de los pitagóricos: el descubrimiento de las magnitudes inconmensurables, una de las causas de la profunda crisis que arruinó a la cofradía pitagórica.

De momento digamos que una de las curiosas propiedades del Pentagrama, que imponía respeto a los pitagóricos era su «unicursalidad»: «la estrella pentagonal puede ser trazada por el movimiento de un punto sin pasar dos veces por el mismo lado»

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Una segunda propiedad profundamente aritmológica en su esencia inspiraba a los pitagóricos un entusiasmo místico, relacionando el pentagrama con la palabra salud (υγιεια =higieia, de donde deriva higiene). Aunque la palabra υγιεια tiene seis letras, a veces se producía una contracción que hacía desaparecer la primera (como atestiguan algunas inscripciones) quedando entonces con cinco letras υγεια, que se situaban sobre cada uno de los vértices del Pentagrama, que de esta forma se convertía en el anagrama supremo de la salud. Al ser el Pentagrama, a su vez, el símbolo de reconocimiento de los pitagóricos, de aquí podría provenir el término ¡Salud! como saludo ante el encuentro de dos personas.

El simbolismo del pentagrama místico pitagórico

El simbolismo del pentagrama místico no es privativo de la Escuela pitagórica como muestran las siguientes ilustraciones:

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Pentagrama mesopotámico (2600 a.C.),  judío (500 a.C.) y  romano (78 a.C.).

Pitágoras debió recoger en su viajes de juventud la tradición mesopotámica y a su vez la doctrina pitagórica se trasmitió a otros pueblos mediterráneos como judíos y romanos. La cuestión es que el pentagrama místico de Pitágoras fue un diagrama simbólico esencial del esoterismo geométrico de los pitagóricos, trasmitido desde la antigüedad hasta el siglo XVIII, y bajo la forma ideológica que adquirió en el Timeo de Platón, recogida por Vitrubio, forma parte de dos tradiciones culturales importantes: los trazados de los arquitectos y las estrellas pentagonales del simbolismo mágico europeo, corrientes subterráneas que emergen a la luz a través de la obra de Luca Pacioli La Divina Proporción, que con finalidad teológica racionaliza los arcanos del misticismo geométrico pitagórico, exhumando una ciencia geométrica en cuyas fuente beberán Alberti, Durero y otros muchos artistas del Renacimiento.

Las cofradías de constructores, albañiles y artesanos medievales trasmitieron de generación en generación un ritual iniciático en el que la Geometría pitagórica desempeñaba un papel preponderante, interviniendo en la construcción de las grandes catedrales góticas donde encontramos toda una enciclopedia gráfica en los trazados de rosetones donde el místico símbolo pitagórico irradia luminosa magnificencia a través de los vitrales. Ejemplos bellísimos del pentagrama encontramos en Notre-Dame de París, en Saint-Ouen de Rouen, en el magnífico rosetón norte de la Catedral de Amiens, en Santa Catalina de Estrasburgo, en la abadía de Westminster, en la iglesia de Santa María de Lemgo, etc. En España uno de los más elegantes, aunque muy modesto es el de la Iglesia de San Juan de Castrogeriz (Burgos) en el Camino de Santiago.

Simbolismo en la arquitectura religiosa 

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Iglesia de Santa María en Lemgo (Alemania). Catedral de Amiens. Ermita templaria de San Bartolomé en el Cañón del Río Lobos (Ucero,Soria)

El aspecto geométrico de la metafísica de los números introducido por el pitagorismo en la Filosofía de la Estética aparece en multitud de signos lapidarios y se incorporó a la Magia europea, en lo que se ha llamado la Magia Gótica, que en sus técnicas y supersticiones adoptó muchas fórmulas pitagóricas obtenidas a través de la Gnosis, el Hermetismo y la Kábala. El carácter geométrico del esoterismo de esta magia la distingue de sus compañeras de Asia, África y América. El pentagrama es la figura, por excelencia, que se utiliza en los conjuros y que confiere, al que sabe servirse de ella, el conocimiento supremo, aunque mal empleado a propósito, sobre todo como pentagrama negro o maléfico, invertido, con dos puntas para arriba (como la cabeza de un macho cabrío) puede desencadenar la furia de los demonios.

El célebre mago Cornelio Agrippa (a quien Descartes estudió con interés) publicó un importante tratado de magia De Occulta Philosophia, que contiene un libro sobre la Kábala de evidente influencia pitagórica. En su obra (donde aparece la famosa ilustración que presenta a un hombre inscrito en el pentagrama como símbolo del Microcosmos) Agrippa escribe: «Las Ciencias matemáticas son parientes de la magia,… porque todo cuanto pueda existir en las fuerzas naturales esclavas no consiste más que en número y armonía». Siguiendo a Pitágoras, Agrippa vincula el pentagrama con las virtudes del número cinco, aclamándolo como «símbolo de la felicidad y de la gracia, sello del Espíritu Santo y vínculo que todo lo enlaza».
Paracelso, gran experto en talismanes y símbolos mágicos, reduce a dos todos los signos a que obedecen los espíritus: el Hexagrama o Sello de Salomón, representación del Macrocosmos y el Pentagrama representación del Microcosmos humano, que es «el signo más poderoso de todos». Paracelso aplica el Pentagrama en una Teoría armónica de la Fisiología y considera que todo estado patológico se debe a la ruptura de la armonía interior.

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Simbología mágica del Pentagrama: el macho cabrío (que desencadena la furia de los demonios por torcida utilización del pentagrama y el Hombre Microcosmos de Agrippa de Nettesheim (De Occulta Philosophia, Amberes, 1530), que se adapta perfectamente a las proporciones áureas de la estrella pentagonal inscrita en la armonía de los círculos cósmicos.

La leyenda del nigromante Fausto en relación con Mefistófeles (uno de los siete príncipes de las tinieblas infernales) abunda en alusiones al pentagrama. La imaginación popular alemana del siglo XVI atribuye al propio Fausto el tratado de conjuros mágicos Höllenzwang, Geisterzwang, Cabala nigra et Alba que contiene un repertorio de diagramas de estrellas de cinco puntas que destila una Geometría tan sabia como los símbolos lapidarios o los rosetones góticos. Goethe inmortalizará la leyenda en su excelsa obra Fausto, donde en la escena tercera de la primera parte aparece, en el diálogo entre Fausto y Mefistófeles, una alusión mágica al símbolo pitagórico:

Mefistófeles: Hay un pequeño obstáculo que me impide salir de aquí, y es esa estrellita de cinco picos que se atraviesa en el umbral…

Fausto: ¿Te preocupa el pentagrama? …

Fuente.

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