La Religión Más Poderosa del Mundo

 Por Anton Szandor LaVey 

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La religión es lo más importante en la vida de una persona. Si los trenes eléctricos son la cosa más penetrante en la vida de alguien, ésa es su religión. Cualquier cosa puede ser una religión si significa mucho. Si tu religión actual no es lo más importante en tu vida, entonces déjala. Encuentra lo que más te motive, y haz de ello tu religión

Las religiones son fáciles de inventar. La mayoría de las religiones tradicionales tienen muy poco o nada que ver con la realidad, dependen de la ofuscación, interpretación, culpa y fe irracional —algunas mas que otras. Como el Satanismo es esencialmente una religión del ser, sostiene que el individuo y sus necesidades personales son primero. Si éstas son el jugar con trenes o los tacones de punta o cantar en la ducha, ésos son sus sacramentos y devociones. Hacer un inventario de viejos libros de cómics es como pasar las cuentas en un rosario, siendo cada libro una estación del viacrucis.

Antes de haber codificado el Satanismo, siendo así capaz de integrar todo lo que fuera de significado personal en un formato apropiado, consideré primero la religión del Perrismo. El sistema de creencias tenía sentido, pero era demasiado limitado. El Perrismo sostiene que si no puedes comértelo, y ni puedes follártelo, méate en él. A pesar de que respeto a los perros y sus dioses, me identificaba más con el Gatismo, la religión principal de los gatos. Los Cinco Mandamientos del Gatismo son:

  1.  No corras, si puedes caminar.
  2.  No camines, si puedes quedarte parado.
  3.  No te quedes de pie, si puedes sentarte.
  4.  No te sientes, si puedes acostarte, y
  5.  no te quedes despierto si puedes echarte una siesta.

El Gatismo aconseja: “Aquel que duerme todo el día vive para dormir otro”, o bien “Respeta al amigo que te lleva alimento, porque él ha sido tu elección; O bien anda y consíguela por ti mismo, y habla más fuerte”, y otras homilías por el estilo

El “Principio del Placer” de Freud debería ser conocido como el más alto motivante para cualquier religión. El significado de cualquier fetiche es un patrón de medida de su importancia. Cuando un fetiche trasciende todo lo demás, incluyendo las necesidades de supervivencia, el resultado es el fanatismo religioso. Cuando el equipo de audio se vuelve más importante que la música, la forma como la música suena es más importante que el sonido de la música. El hecho de enamorarse puede ser más importante que la propia elección de un compañero. Si el tamaño de la pantalla es más importante que lo que se ve en ella y el último hardware y software eclipsa la calidad del producto que se entra —el resultado es el fetichismo.

Por tanto, toda actividad que desgaste debería ser reconocida tanto religiosa como fetichista. Un Satanista cuyo hobby o fetiche sea el Satanismo per se, no es más Satanista que aquél que, teniendo en cuenta la indulgencia defendida por el Satanismo, acepta el Nombre. La diferencia entre un hombre o mujer que sea un Satanista practicante, y un Satanista de identidiad es que el Satanista practicante estudia la pintura, mientras que el que se identifica estudia el marco.

Quienes menosprecian a la Iglesia de Satán hasta un grado obsesivo, revelan su verdadero fetiche. En la realidad y en la práctica, debido al interés que le gastan, revelan cuál es su verdadera religión —la Iglesia de Satán. De otra manera, darían la vuelta, se largarían, y se negarían a sujetarse a algo que no necesitan. Obviamente, nos necesitan. Nosotros no los necesitamos.

Nunca subestimen los corolarios sexuales del fetichismo/religión. Es muy fácil (y conveniente) ignorar toda la atracción secreta que generan. Tal como ha habido fetichistas cuyo objeto son los pies y trabajan en almacenes de calzado, también hay escritores masturbacionistas y artistas que no tienen nada que decir y escriben cosas que no vale la pena leer. Su obra se limita a un borrón o tachón por línea escrita, usando sus máquinas de escribir o computadores como juguetes sexuales. Esto puede llevar a una dependencia sexual del computador. ¿Suena exagerado? Muchas cosas han cambiado desde la Edad Media, cuando los monjes iluminaban sus manuscritos y caían en arrebatos de éxtasis.

La variedad de experiencias religiosas puede ser tan interesante como las variedades del fetichismo. Aunque puedahaber muchos tipos, como un todo, cada seguidor o discípulo tiene su propio conjunto de devociones preferidas y obligatorias. Cada uno tiene sus propias palabras de poder como resultado de la destilación. Para el practicante, todos los caminos conducen a Roma. Es el principio de reducción de Spare, la campana de Pavlov. El católico devoto se persigna y murmura “Los santos nos protejan.” El Pentecostal grita “Aleluya!” El judío dice “Mazeltov!” Es posible que haya una manifestación más potente, cuando se considera la verdadera naturaleza de la religión. Tambbién podrían decir: “Necesito un trago”, “Mi sobrina la del trasero bonito…” Todo fetichista/religioso tiene palabras sagradas: “Cherry ’65 Mustang”, “medias apestosas”, y millones más. Los fetiches sexuales son tal vez las preferencias más epicúreas del animal humano. El más pequeño detalle es de gran importancia, y hay muy poco margen de error. De hecho, hay menos espacio para la desviación en la desviación, que en cualquier otra actividad humana.

Si ciertas palabras y frases reaparecen una y otra vez, es porque no son cansonas, sino que siempre están frescas. La canción favorita del Tío Luis puede ser, para unos, el mismo viejo y tedioso sonsonete, pero para el Tío Luis, mejora con el tiempo, lo que es más de lo que se puede decir acerca del Tío Luis. Es su Ave María.

El Satanismo es la única religión del mundo que sirve para fomentar y realzar las preferencias individuales, siempre que haya admisión de tales necesidades. De ésta manera, la religión personal de alguien (la pintura) queda integrada en un marco perfecto. Es una celebración dela individualidad sin hipocresía, de solidaridad sin un sin-sentido, de subjetividad objetiva. No se necesita desviarse de éstos principios. Ya niegan de por sí toda refutación, toda disputa. Cualquier intento de “reforma” Satánica debe ser visto como lo que es: crear problemas donde no los hay. No debería haber lugar en ninguna religión para reformadores cuya religión misma es el fetiche de la reforma. Incluso hay un lugar y un título para los disidentes compulsivos, y si pueden llevar el rótulo, son bienvenidos. Se engañarían a sí mismos pensando que son revolucionarios. Entre nosotros, les decimos “los Masoquistas de Casa”.

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