El amanecer de Satanás

No puedo recordar nada que haya inspirado indirectamente tanto asombro, miedo, odio, dolor y sufrimiento, sin una buena razón, como la presentación en los medios del Príncipe de las Tinieblas, El Señor de la Tierra, Satanás.

La existencia de la Santa Inquisición, instigada a petición de la Iglesia Católica junto con la Cámara Estrellada y el Tribunal de Sangre, evocan las asociaciones más horribles que es posible de imaginar.

Es extremadamente difícil creer que tales prácticas sádicas, inútiles y repugnantes de persecución y tortura, por individuos deformados y prurificados, puedan haber ocultado sus operaciones bajo el disfraz de necesidad religiosa.

Las posibilidades de abrir un apartado sobre el tema de la historia oculta sin enfrentarse a varios grabados en madera de hechiceros parcialmente desmembrados son realmente raros. Incluso hoy en día, la maquinaria para hacer dinero que reside dentro de la estructura cultural, recurre a la tortura y los aspectos del horror en cualquier situación como una apuesta segura para atraer a una apreciada audiencia.

Entre estas creaciones banales a menudo que se esconde en lo oculto, la figura satánica es uno de sus muchos disfraces bien conocidos. El concepto de Satanás como terriblemente perverso persiste incluso ahora y nunca se le ha dado la consideración debida al público en general, el por qué de su mala identificación, por quién y con qué propósito fue.

Para descubrir por qué ha ocurrido la evolución de este concepto del “Diablo”, es necesario ahondar en la antigüedad bíblica con la esperanza de encontrar alguna pista que ayude a explicar este enigma. Hacerlo así para intentar descubrir si existe de hecho algún fundamento para las acusaciones contra Satanás, o incluso mejorar las opiniones previamente aceptadas, es sin duda digno para ser quemado en la hoguera por lo menos. Parece irónico que la religión cristiana, el mayor detractor de las influencias satánicas, debiera haber creado inicialmente el concepto de Satanás.

El concepto y los atributos de Satanás y todo lo asociado al “diablo” está bien expuesto en los libros sagrados de la tradición cristiana. Sin embargo, al leer tales relatos de manera selectiva y aislada, gran parte de la importancia se pierde y todo el cuerpo de detalles sobre Satanás se considera un cuadro muy diferente. La posición original de Satanás en la jerarquía celestial parece el haber sido el de un Arcángel. En el Libro de Enoch aparece el relato de cómo Satanás se rebeló contra Dios y fue arrojado al Abismo por el Arcangel Miguel.

La visión de Satanás que se ofrece aquí es la de un ángel caído. Ésta es sin duda una alusión al que es lanzado abajo en el Abismo, desde arriba. Presumiblemente los nombres de Satanás, Sathán o Sathanas le fueron aplicados en la última parte de su carrera, porque en el principio él aparece pura y simplemente como “El Adversario”.

La raíz de esto aparece en: Zacarías 3. 1:

“Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel del señor, y Satanás estaba a su mano derecha.”

Aquí Satanás está ofreciendo resistencia, actúa como fiscal, pero también representa un Adversario, un enemigo, un acusador.

En este contexto, puede verse que Satanás es una influencia opuesta a Dios, tal vez actuando como un controlador o limitando la resistencia al Impulso Divino. Fue por su orgullo que fue expulsado del cielo por orden de Dios. En Isaias 14.12:

“Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.”

Aquí el Rey de Babilonia, al ser arrojado al infierno, se asemeja a la caída de la estrella de la mañana.

Esto demuestra el vínculo entre Lucifer y la caída de la luz y la estrella de la mañana. Las asociaciones de Lucifer y Satanás, fueron conectadas más tarde por la iglesia; Lucas 10.18:

“Y les dijo: Yo vi a Satanás como un rayo que cae del cielo”.

Y en Corintios 11. 14:

“Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se transfigura en ángel de luz.”

Así que las asociaciones de Satanás y la raíz latina de Lucifer se convirtieron en sinónimo y también es igualmente aplicable con la del diablo como puede se demuestra a continuación:

Pent. 5.8, “..mira porque tu adversario es el diablo”
Rev 12.9, “…la vieja serpiente llamó al Diablo y Satanás”
Rev 20.2, “…esa vieja serpiente que es el Diablo y Satanás.”

Presumiblemente, los antiguos que no tenían los medios de comunicación que nosotros disponemos hoy, no tenían esa uniformidad de expresión que nuestra cultura ha desarrollado a través de la  la televisión y la radio. Estas numerosas variedades de expresiones se habrían desarrollado para describir un aspecto particular de la mentalidad o una actitud psicológica específica, lo cual se demuestra en el ejemplo anterior, donde se puede ver que Satanás y Lucifer se convirtieron en sinónimos. Los resultados de tales discrepancias que se encuentran en este Arcángel en particular, ciertamente fuera de favor, a ido heredando las siguientes asociaciones y nombres, todos de fuentes bíblicas.

Se le llama Abaddon en hebreo, Apollyon en griego, que es Destructor, Ángel del pozo sin fondo, Príncipe del mundo, león rugiente y Adversario, Beelzebub, acusador, Belial (el impío o sin valor alguno), engañador, dragón, mentiroso, atormentador. Además se le compara con un perro, ave, relámpago, langosta, lobo, y una serpiente.

La palabra ‘Diablo’ dentro de los textos bíblicos es muy a menudo sustituida por “hombre perverso” y “perseguidor”, entre otros. Esto es importante porque está en su uso común el significar Mal Hombre, “El Diablo” comienza a acumular gran parte de su falsedad asociada y se considera como una entidad. Una vez esto ya había ocurrido, entonces ya no se usaba como un término global para muchos diferentes significados, fue aceptado como una referencia específica.

La palabra Diablo viene del griego, Diabolos, que significa calumniador o acusador.

Así, la acumulación de aspectos desfavorables y de hecho perjudiciales fue exacerbada hasta lo Satánico, la figura diabólica, contextualizada continuamente por el uso repetido, acumuló todos los aspectos “sacrílegos”. Esto hizo que la creación eventual de una entidad independiente, ya no fuera una expresión general para las cosas no divinas, sino como si estuviera compuesta de carne y hueso, dejandole totalmente fuera de contexto de su uso original.

Muchas referencias también se hacen a Satanás como “la serpiente”, que como un símbolo universal ha sido utilizado en todo el mundo y por muchas culturas para representar la misma fuerza psicológica.

Los egipcios utilizaron la serpiente llamada Apophis para actuar como un Adversario al Dios Sol. Como consecuencia, desde un aspecto patriarcal, solar, Apophis fue considerado un dios negativo y malvado y se hizo conocido como el “rebelde contra el orden divino” y un símbolo de los poderes de las tinieblas. Cada mañana, cuando la barca del sol salía del Nacimiento hasta el anochecer, era atacada por la serpiente, cuya función era mantener la oscuridad. En consecuencia, existe un modelo dualista utilizado aquí de luz contra oscuridad. Probablemente siendo un intento de simular el equilibrio intelectual a través del concepto de cambio eterno y la oposición de los contrarios.

Seth también de origen egipcio fue el Señor del desierto, el Dios Oscuro en el panteón. Era  el adversario de Osiris, el Dios Sol. Se le dio a Seth un aspecto cónico en contraste con el cielo del Dios Horus, quien se decía que era su compañero. Cuando las creencias de Osiris se convirtieron en la base de la religión egipcia, Seth estaba virtualmente vetado. La conexión de Seth-An o Sat-An se ha hecho con el fin de fortalecer la conexión entre los dos conceptos.

Los griegos, por su parte, equipararon a Seth con Typhon, que era el Descendiente del Inframundo y la Tierra surgiendo un puente entre los dos. Algunas versiones sugieren que vivió en una cueva, que fue conectado a un paso subterráneo con la cueva de los dioses. Era medio humano y medio reptil, la parte inferior de su cuerpo era el de una serpiente. Se decía que las tempestades salían de sus mandíbulas y un relámpago de sus ojos. El nombre Typhon significa “torbellino”, y Plutarco observó que Typhon era usado para significar algo violento e indisciplinado. Esto fue utilizado anteriormente por los egipcios para describir torbellinos y también inundaciones del Nilo. A veces denotaba el océano y aquí se equipara con Seth, que también representaba el mar, como Osiris  la tierra.

Hasta ahora hemos considerado el concepto y la tergiversación del Adversario. Lo vemos en el mundo cristiano, hebreo, egipcio y griego. Incluso teniendo en cuenta los aspectos culturales e individuales y los prejuicios de los Sacerdotes y de los Escribas, es evidente que los rasgos colectivos subyacentes son el de ofrecer resistencia, causar disturbios, Y como Adversario a la divinidad representada por el Dios Solar-Fálico.

Las asociaciones emergentes sobre el Cielo y la Tierra, luz y La oscuridad son evidentes. De esta observación parece que este Dios del Inframundo tiene un papel importante que desempeñar en la aparición del día y su desaparición en la oscuridad. Es este pulso de contracción y relajación, vibrando el macrocosmos, que permite la persistencia de la estabilidad. Pues es tal la revolución continua y el cambio que es un componente necesario de la evolución. No sólo la pulsación y acción de la naturaleza pertinente a las consideraciones macrocósmicas, pues como Hermes Trismegisto observó en el principio “Como es arriba, es abajo” tienen relevancia para aquello que está también debajo de los Cielos. El hombre.

Es muy importante entender que los llamados “dioses oscuros” Lucifer, Hadit, Set, Typhon, sólo están asociados con la oscuridad y lo desconocido porque son la primera chispa del pensamiento, el primer rayo centelleante de energía que emerge para llegar finalmente a través del aparato mental hacia la manifestación. Estos Dioses están contenidos dentro de la Daäth y por lo tanto se dividen en dos, la mitad oscura que está fecundada con la posibilidad y la mitad más luminosa que es el comienzo del resurgimiento. Observe aquí el concepto thelémico de este Dios gemelo como Hoor-Par-Kraat (Set) y Ra-Hoor-Khuit (Horus), el niño coronado y conquistador. Como representante del comienzo de la toma de conciencia y del tiempo, estos son muy importantes para una comprensión completa de la dinámica de la mentalidad.

El temor y repugnancia engendrados por estas entidades es la natural respuesta emocional del sistema psicosomático del hombre, durante una aproximación a la zona de la Daäth, que como hemos visto está involucrada con la desorientación y la pérdida del Ego.

Fuente: Dark Doorway of the Beast ( G. Hewitson-May)

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